Sri Lanka

enero 13, 2018

Desde Mumbai me dirigí a Colombo para pasar un mes en un país que siempre he asociado al té y a los elefantes. Pero no fue hasta el final del viaje que puede encontrarme con ellos.

Mi primera parada fue en el Eco-resort Ruuk Village al norte de la ista en un pueblecito pesquero llamado Kalpitiya. Encantador rincón de la isla conocido por el kitesurfing.
Mi misión fue hacer fotos de las instalaciones así como del pueblo y de las diferentes actividades que se pueden realizar allí.
También pude echar una mano con el jardín y compartir algún que otro consejo sobre como mejorar el suelo o sacar provecho a la fibra de coco que tienen en abundancia.

De allí me fui a la granja de agricultura orgánica y eco comunidad probablemente más conocida de Sri Lanka pero por desgracia al mismo tiempo llegó un ciclón a la isla. Además no pude conocer al responsable del proyecto con el que me hubiera encantado charlar. A pesar del mal tiempo estuve ayudando con cultivos de zanahorias y limpiando campos de plátanos machete en mano y en bañador (por suerte no hay fotos 🙂 ).

Mi siguiente etapa fue coger un tren hacia el sur, a Kandy y a Nuwara Eliya donde pasé unos días con Lawrence, propietario de una pequeña fábrica de café y cacao 100% orgánico. Allí estuve ayudando en lo que pude y aprendiendo de hierbas medicinales pues Lawrence es un experto en la materia.
También tuve la ocasión de ver las plantaciones de té, por fin!

(De izquierda a derecha: Plantaciones de té cerca de Nuwara Eliya. Cacao recién tostado. Máquina para tostar tanto cacao como café).

El final del viaje lo dediqué a explorar la parte sur y la costa del país y a buscar una oportunidad para ver elefantes… no podía irme de Sri Lanka sin ver elefantes y los encontré en el parque nacional de Udawalawe.

Aqui debajo os dejo algunas de las anécdotas y experiencias vividas en Sri Lanka.

Durante estas semanas…

– Hubo días en que tuve los pies mojados desde las 7am hasta las 10pm


– Me encontré solo rodeado de una decena de niños monjes budistas. Me encontré solo con ellos y me mostraron su curiosidad y ganas de compartir conmigo. Fue una experienca maravillosa.

– Probé dos animales ilegales en el país en el mismo día (puerco espín y ciervo). Lo hice sólo por respeto.
– Fui en busca de elefantes salvajes con un intrépido guía pero sólo encontré sus huellas

(De izquierda a derecha: caminando en busca de elefantes salvajes. Nuestro guia manejando la pequeña embarcación. Huellas frescas de elefantes salvajes).

– Jugué a un juego de mesa tradicional de Sri Lanka y le gané al padre de familia que acababa de explicarme las reglas, jeje

– Me desperté con gotas de lluvia en mi frente


– Di un trozo de piña a un mendigo en la calle y el hombre me hizo el gesto de buda con las manos a cambio
– Cociné en una cocina de leña tradicional de Sri Lanka

– Comí un tipo de pescado que se seca al sol para desayuno, comida y cena

– Ayudé a un monje budista a encontrar flores para la ofrenda budista
– Tuve a un perro siguiendome por más de 2 horas a pesar de arriesgarse a ser mordido por otros perros y senti una tristeza infinita al tener que coger un taxi y dejarle


– Fuimos 3 en una moto y ninguno llevaba casco
– Fui invitado a cenar por una pareja de locales en su casa y acabamos bailando bailes tradicionales de Sri Lanka con hits occidentales de los 80s y 90s
– Sentí la curiosidad de un elefante al acercarse a dos palmos de mi y luego salir disparado cuando intenté tocarle
– Descubri frutas que nunca antes había visto en un pequeño mercado semanal

Estos son algunos de los vendedores de frutas y verduras del mercado.

Una gaviota con su presa en el pico en el parque natural de Udawalawe

Una de mis fotos preferidas de Sri Lanka.

Fue un lujo poder compartir unas horas con esta familia. Chris, mi compañero inglés de aventuras (a la derecha de la imagen) me acompañó.