Mirar al pasado nos puede ayudar a afrontar el futuro. Revisando el concepto de tradición en Vietnam (HEPA).

agosto 22, 2018

Hoy en día hablar de tradición es sinónimo de viejo o anticuado. A veces se llega a definir como algo inútil que sólo los más mayores conocen y son los únicos que hablan de ello con nostalgia.

HEPA (Human Ecology Practice Area), una ONG que ofrece formación en agricultura orgánica y permacultura a poblaciones indígenas de Vietnam y Laos, me ha hecho revisar este concepto y abrir los ojos a un elemento infravalorado en la sociedad actual. Esta organización enseña y comparte los conocimientos ancestrales que se han utilizado durante siglos en agricultura y que pueden resultar extremadamente útiles hoy en día para mitigar o resolver un gran número de problemas a los que nos enfrentamos en el planeta.

¿Ya no suena tan mal verdad?

(Imágenes de las instalaciones de HEPA en Vietnam cerca de la frontera con Laos)

Cuando hablamos de conceptos como permacultura, sostenibilidad o agricultura orgánica no estamos hablando de nada nuevo. En la mayoría de los casos es sentido común que nuestros ancestros conocían y aplicaban en su día a día con muy buenos resultados.

Es un modelo basado en respetar e imitar la naturaleza en vez de ir en contra de ella,

como actualmente sucede desde la llamada “Revolución verde” de los años 50-60’.
De la misma manera hablamos de sistemas diseñados para perdurar en el largo plazo, respetando y cuidando los recursos naturales y el medio ambiente. Sin embargo, hoy en día, los sistemas están construidos bajo el prisma del capitalismo, es decir, ofrecer rendimientos financieros en el corto plazo sin tener en cuenta el impacto nefasto que tienen sobre los ecosistemas y la salud de las personas.

Afortunadamente existen grupos de personas que apuestan por el enfoque pro-naturaleza como el es el caso del equipo de HEPA y su fundadora Tras thi Lanh que amablemente me invitó a pasar unas semanas con su equipo y con la que disfruté hablando de muchos temas.

(Tras thi Lanh, en el medio de la imágen, en la segunda fila, durante una formación en artesanía de la región del Mekong en marzo del 2018)

(Miembros de HEPA, estudiantes y voluntarios durante un paseo por este enclave tan espectacular)

Alguno de los temas de los que hablamos estaban relacionados con el cambio climático, el empobrecimiento de los suelos, el abuso de los químicos, o el riesgo de grandes sequías.

Sobre el tema del agua, en todos los países que he visitado he encontrado ejemplos de granjeros preocupados por la falta de agua y he sido testigo de como la mayoría tienen muchas dificultades para mantener sus cultivos y abastecer a sus animales.

Lo mismo ocurre con el deterioro de los suelos como consecuencia del abuso de productos químicos en forma de pesticidas o fertilizantes que destruyen la micro biosfera y que entran en nuestra cadena alimenticia incrementando el número de personas enfermas, con alergias e intolerancias alimenticias.

Piensa sobre la gente que te rodea que está enferma o el número de casos de gente con alergia, con intolerancias alimentarias, con problemas mentales, depresión, cancer…

(Este es un ejemplo de la degradación del suelo en Palestina. He encontrado suelos similares en Asia y América del norte)

Una de las labores de HEPA es la de recuperar y transmitir técnicas de agricultura tradicionales, (hay un libro incluyendo todas las técnicas en camino, por desgracia sólo en vietnamita), que han sido utilizadas por los aborígenes de la región del Mekong durante mucho tiempo y que han ayudado a la conservación de los ecosistemas y a evitar los problemas que comentaba anteriormente.

Estas técnicas incluyen prácticas que ayudan a mejorar el suelo, como el control y regulación del PH, o el incremento de la cantidad de microorganismos. Estos seres microscópicos tienen una labor esencial en la alimentación de las plantas que producirán frutos de mayor calidad nutricional y mejor sabor.

(Voluntarios en HEPA construyendo una pila de compost que ayudará a mejorar la calidad del suelo del huerto)

¿Cuantas veces hemos comido algo y hemos seguido teniendo hambre? Es una de las consecuencias de encontrar alimentos sin valor nutricional fruto de una agricultura basada en fertilizantes químicos y una reducción dramática en la variedad de semillas (gracias Monsanto). Estudios han demostrado que necesitamos comer 8 naranjas para obtener la misma cantidad de vitamina A que nuestros abuelos obtenían con una.

El uso efectivo del agua también ha estado presente en las técnicas ancestrales. Por ejemplo, sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia o un diseño que permite hacerla circular por más tiempo a través del terreno cultivado cubriendo así una mayor superficie. Otro sistema interesante relacionado con el agua es el “mulching” (acolchado) que se suele hacer con cualquier material natural seco como paja o hojas secas que son depositadas sobre la superficie cultivada para evitar la evaporación y por tanto mantener la tierra húmeda por más tiempo. Además se consigue evitar la erosión (la lluvia no cae directamente a la tierra sino al material natural), se enriquece el suelo (este material se va descomponiendo y por tanto se convierte en alimento asimilable para las plantas), se evita el crecimiento de malas hierbas (el acolchado evita la entrada de luz, este le encanta a mi espalda 🙂 ) o incluso se evita que los frutos y las hojas toquen la tierra evitando enfermedades transmitidas por hongos.

(«acolchado», una técnica de la que hablé cuando presenté la historia de Phuoc)

Estudiar y aplicar las técnicas ancestrales no significa criticar lo nuevo, despreciar las nuevas tecnologías o volver a la cueva. Se trata de reflexionar sobre la situación actual y ser consciente de los problemas serios a los que nos enfrentamos sin confiar plenamente en la tecnología que, si bien es verdad puede ayudarnos en algunos desafios, desgraciadamente no es capaz de resolver todo los problemas.

Técnicas procedentes del pasado y que se han utilizado durante décadas han probado su efectividad en producir alimentos de calidad manteniendo un equilibrio en el medio ambiente.

(Vista del rio cerca de la escuela para formar los agricultores en HEPA)

Tenemos dos opciones, empezar a cambiar nuestros hábitos para crear un sistema compatible con los recursos disponibles en el planeta o llegar a un punto donde nos veremos forzados a hacerlo pagando un alto precio.

Aún estamos a tiempo.

No son los científicos los que tienen la responsabilidad de encontrar soluciones, somos todos nosotros con nuestros hábitos y comportamientos en el día a día los que podemos cambiar las cosas y frenar el deterioro del planeta y de nuestras vidas.

Al fin y al cabo hay que tener presente que no es el planeta el que hay que salvar, sino nosotros.

Gracias HEPA por darme la oportunidad de pasar un tiempo con vosotros. ! Continuar con el fantástico trabajo!

(Vista de los alrededores de HEPA en Vietnam)

 

(Mujeres de diferentes grupos étnicos llevando ropas tradicionales: Nung = de negro, H’Mong = de azul, H’Ré = a rayas) Pincha en la imagen para alargarla.

(Miembro del equipo de HEPA)