Elefantes en Green Hill Valley

abril 2, 2018

Bill Murray dijo una vez:

“Ellos dicen que los elefantes no olvidan nunca. Lo que no nos dicen es que uno nunca se olvida de un elefante.”

Es cierto. Uno nunca se olvida de un elefante y esa es la razón por la cual respeto a este animal tanto.

Cuando te acercas a uno de ellos te das cuenta de la importancia que tiene el cuidarlos.
Te das cuenta de la ambigüedad al ver tanta fragilidad en un animal tan enorme y fuerte.

Es nuestra responsabilidad. Es la responsabilidad de la humanidad de cuidar de los elefantes y de mostrarles respeto.

Respeto es lo que falta en muchos lugares de Africa y Asia. Lugares en los que los elefantes son utilizados para organizar “shows” destinados a los turistas que en general desconocen las condiciones de vida de los animales y como son tratados (especialmente las técnicas utilizadas para que se puedan montar).

Ésta es la razón por la que me sorprendió gratamente lo que vi en el centro de protección de elefantes de Green Hill Valley cerca de la ciudad de Kalaw en Myanmar.

Green Hill Valley fue lanzado en el 2011 con el objetivo principal de servir de refugio para elefantes que ya no pueden trabajar (principalmente procedentes de la empresa estatal de gestión de bosques MTE), de ayuda al desarrollo de la región y la creación de empleo y asumiendo un papel clave en educación y en la preservación del ecosistema en esa zona.

Visité el centro en enero del 2018. En ese momento había 8 elefantes, la mayoría de ellos bastante mayores y con secuelas físicas y psicológicas tras haber trabajado como animal de carga por muchos años (afortunadamente el gobierno ya ha prohibido el uso del elefante para estas tareas) y sólo había un elefante de menos de 30 años con algunos problemas físicos.

Antes de empezar la visita, Htun Htun Wynn, uno de los fundadores del proyecto y persona clave en el éxito del proyecto, nos habló del centro y compartió información muy útil sobre los elefantes. Mostró su preocupación por el problema de la deforestación y la caza ilegal para obtener sus trompas (y no el marfil), puesto que se le atribuyen supuestos efectos afrodisiacos, y también pelo, huesos e incluso carne bastante apreciada por los locales. Su pasión al explicar todos estos detalles sobre los paquidermos es contagiosa y toda la gente que iba a hacer la visita, yo incluido, salimos de allí con una sonrisa y aún con más ganas de ver estos animales increíbles.

El concepto de Green Hill Valley está basado en que los visitantes puedan pasar tiempo con los elefantes en pequeños grupos. No buscan un turismo de masas sino atraer a la gente que realmente está interesada en saber más sobre los elefantes y que quieren contribuir de alguna manera. Este hecho posiblemente explique el precio (100$ la entrada para todo el día con comida incluida) que es un poco caro comparado con otras actividades que se ofrecen en Myanmar.

La visita comienza con un paseo hasta el invernadero del centro donde preparan los pequeños arboles para ser transplantados. De hecho, el proyecto dedica atención y tiempo a repoblar los bosques colindantes y cada visitante tiene la oportunidad de plantar un árbol a final de la jornada. Es una actividad interesante que tiene como objetivo concienciar a los visitantes de la importancia de cuidar los bosques y por ende los elefantes.

La primera parada es para darles de comer. La dieta está compuesta de calabaza y trozos de tronco y ramas del plátano que los visitantes pueden acercar al elefante y establecer un primer contacto (yo al final metía la mano en la boca del paquidermo!). Para mucha gente es la mejor manera de perder miedo y comenzar a interactuar con los animales poco a poco. Me parece muy acertada la primera actividad puesto que todo transcurre con tranquilidad y tienes tiempo de observar detalles como la piel, los ojos, las patas, el pelo, las arrugas…

Desde este lugar los elefantes son conducidos por sus cuidadores (cada elefante tiene asignado su cuidador que se encarga de proveerle con todo lo que necesita, y de hecho, la relación entre los dos, cuidador y elefante, es preciosa de observar) hasta el rio.

En el rio los visitantes pueden ayudar a lavar el animal y jugar con él dentro del agua. Es impresionante como les gusta el agua a los elefantes!

Seguidamente el veterinario del centro explica algunas curiosidades y detalles de la anatomía del paquidermo y los visitantes tienen la oportunidad de resolver cualquier duda. Es una información más detallada pero muy interesante.

La comida (muy buena por cierto) es servida durante el día entre las diferentes actividades y a las 15h los elefantes son libres y pueden pasearse libremente en el bosque para seguir alimentandose o descansar.

La última parada es el momento que se dedica a plantar el árbol dentro del programa de reforestación.

Si quieres tener la oportunidad de conocer este animal majestuoso en un ambiente ideal para ellos y teniendo suficiente tiempo para interactuar con él, este centro es el mejor lugar para conseguirlo.

Te recomiendo conocer a Htun y su equipo de profesionales.

“Pero quizás la lección más importante que he aprendido es que no hay muros entre los humanos y los elefantes excepto aquellos que levantamos nosotros mismos, y no es hasta que permitamos, no sólo los elefantes, sino todas las criaturas vivas tener su lugar en el sol, nunca podremos ser nosotros mismos en su totalidad”

― Lawrence Anthony, The Elephant Whisperer: My Life with the Herd in the African Wild