El olivo

noviembre 15, 2017

Los palestinos, especialmente los que viven en el norte, tienen un hermano de sangre, inseparable.
Un hermano que en vez de sangre tiene savia y que se aferra a su tierra como los palestinos.

Sus troncos y ramas diseñan formas ilimitadas.

Amantes que se enredan en la noche,
Catedrales de múltiples estilos y tamaños,
Cavidades y relieves que dibujan personajes de cuento.

Es un árbol de sabiduría infinita.
Un árbol que nos vió nacer, que nos verá morir.

El olivo pide poco pero da mucho.
Arbol sin sed, duro y valiente ante el sol.
Generoso en su sombra y en sus ramas llenas de olivas.

Su hermano, el palestino, también pide poco y da mucho.
Como el olivo es generoso, duro y valiente.

Como buenos hermanos se entienden, se respetan y se cuidan mutuamente.
Y esta relación es hermosa de ver.

Gracias hermanos.